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Abril 2018

¿Quién Critica a los Críticos Gastronómicos?

Equipo Editorial Portal Restaurantes.

¿Quién Critica a los Críticos Gastronómicos?En Chile, cada vez más personas opinan sobre gastronomía y califican experiencias culinarias. Ello obedece, en gran medida, al desarrollo del mercado gastronómico y al interés del público por estar al día en las tendencias relacionadas con la comida y conocer nuevas propuestas.
Ante la evidencia de que para ser crítico gastronómico no basta emitir opiniones sobre comida o restaurantes en las redes sociales o en otros medios de Internet, cabe preguntarse ¿quién puede ser considerado crítico gastronómico? La palabra crítica, proviene de un vocablo griego que significa separar, discernir y por ende analizar. La R.A.E. define a la crítica como un “examen y juicio acerca de alguien o algo que se expresa públicamente” y en cuanto a los críticos, son definidos como “las personas que, con una misma especialización, ejercen la crítica en los medios de difusión”. Por consiguiente, junto con comprobar que no cualquiera puede denominarse crítico gastronómico, colegimos que debe tratarse de alguien que tenga al menos una cierta especialización y por ende conocimientos, además de ejercer la actividad a través de medios de difusión, lo que requiere un trabajo con cierta dedicación al respecto.
Como vemos, la labor del crítico implica juzgar a través de medios masivos, manifestar opiniones de una forma elaborada, que pueden tener más o menos fundamento, objetivos muy diversos y que, querámoslo o no, están siempre cargadas de subjetividad. Estos juicios, al ser emitidos públicamente, influyen en la percepción de las personas sobre el objeto criticado; en el caso de la gastronomía, sobre la opinión acerca de las preparaciones culinarias de un restaurante, pudiendo determinar la intención de la gente de ir o no a conocer un determinado lugar. Es por ello, que la responsabilidad de quien se atribuye la función de crítico gastronómico es importante, ya que sus opiniones pueden ir en beneficio o desmedro de un local y de todas las personas que trabajan en éste, al influir en la percepción del público sobre su calidad.
Pero ¿cómo darnos cuenta si una crítica está bien inspirada y tiene fundamento? Si bien para esto no hay recetas, sí podemos fijarnos en algunos indicadores que revelan su grado de subjetividad. En efecto, mientras más subjetiva, la crítica será menos técnica y presentará menos argumentos, pruebas y fundamentos en sus afirmaciones. Cuanto más subjetivo sea el juicio, se basará mayormente en apreciaciones personales antes que en realidades comprobadas y se expresará principalmente a través del uso de florituras de lenguaje, que tienden a desviar la atención del fondo para centrarse en la forma. Es por ello que antes de ir o dejar de ir a conocer un restaurante basándose en una crítica es bueno fijarse en cómo está redactada y en sus contenidos o simplemente salir de la duda a través de nuestra propia experiencia. Por esa misma razón, no habla bien del profesionalismo de un crítico cuando su mejor fundamento es, por ejemplo, utilizar expresiones como  “el plato de fondo no estaba a la altura del resto del menú”, “el sabor no me llamó” o “simplemente un deleite”, frases que todos hemos oído o leído alguna vez y que no trasuntan otra cosa que una impresionante pobreza argumental.
Si bien el ser humano es “un animal que juzga”, no es menos cierto que todo aquel que critica debe estar dispuesto a ser criticado y sería bueno que así como la industria gastronómica y el mercado de los restaurantes deben cumplir ciertas normas, hubiese una certificación para los críticos gastronómicos, que permitiera elevar el nivel de esta actividad y desarrollar un estándar que contribuya a evitar que opiniones sin fundamento desorienten a los lectores y afecten a veces duramente a emprendedores del rubro. Asimismo, la forma de ejercer la actividad podría regularse de acuerdo a un código normativo, especialmente en lo que se refiere a las visitas a terreno y a los criterios técnicos a tener en cuenta para las críticas o evaluaciones. No en vano escribió una vez acertadamente Nietzsche: “el que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros”.

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